Mostrando entradas con la etiqueta manabi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta manabi. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de agosto de 2011

Derecho de pernada: Por Mario Vargas Llosa

De muchacho, en los años cincuenta, muchas veces oí en Piura y en Lima a mis compañeros de barrio y de colegio jactarse de haberse desvirgado con las sirvientas de su casa. No lo decían de manera tan científica, sino utilizando una expresión que sintetizaba todo el racismo, el machismo y la brutalidad de una clase social que en aquella época se exhibían todavía sin el menor embarazo en el Perú: “Tirarse a la chola”. Entonces, los niños bien no hacían el amor con sus enamoradas, que debían llegar vírgenes al matrimonio, y para sus ardores sexuales solían elegir entre la prostituta y la criada. Ni qué decir que muchos padres alentaban sobre todo la última opción, temerosos de que la primera  acarreara a sus vástagos una purgación.
El derecho de pernada es antiquísimo y los señores feudales de la Edad Media europea lo legaron a los gamonales y patronos sudamericanos, cuyos estupros y violaciones a las campesinas han sido documentados hasta la saciedad por la novela indigenista. Pero se equivocan quienes piensan que estos atropellos sexuales de los fuertes y poderosos caballeros contra las mujeres pobres y desvalidas han quedado confinados en el mundo del subdesarrollo. La truculenta odisea que vive Dominique Strauss-Khan parecería demostrar que incluso en la civilizada Francia hay señores que, desafiando los tiempos que vivimos, se empeñan en perpetuar aquella siniestra tradición.
Tradición que, dicho sea de paso, nunca se perdió del todo en el país de Proust y Molière. El gran Victor Hugo la practicó asiduamente en sus años otoñales, por ejemplo, y dejó testimonio de ello en un delicioso diario secreto que el erudito Henri Guillemin consiguió descifrar. ¿Es un atenuante, en su caso, que el autor de Los Miserables no violentaba a las sirvientas,  sino estableciera con ellas un pacto contractual y mercantil? Si aquella se dejaba ver sólo los pechos recibía un puñado de  centavos. Si se desnudaba por completo y el poeta no podía tocarla, medio franco. Si estaba autorizado  a acariciarla, un franco. Si el servicio era completo, franco y medio y a veces ¡hasta dos francos! El ilustre vate era muy cuidadoso con los gastos y llevaba una contabilidad maniática, gracias a lo cual hemos podido conocer esas debilidades de su vejez. Para disimularlas, las anotó en su diario en un español desfigurado (Verbigracia: “Visto mucho, cogido todo. Osculum”).
Si la acusación a la que debe hacer frente ante el Tribunal Supremo del Estado de Nueva York la confirman los jueces, Dominique Strauss-Khan –ex ministro de Economía de Francia, ex Director-Gerente del Fondo Monetario Internacional y, hasta el episodio del Hotel Sofitel, candidato favorito del Partido Socialista para representar a éste en la próxima elección presidencial– practicaba aquel derecho de pernada a la vieja usanza: añadido de golpes y maltratos a su víctima. Los médicos que examinaron a la camarera guineana que denunció al político francés de haberla obligado a practicar sexo oral con él detectaron que tenía desgarrado un ligamento del hombro, hematomas en la vagina y las medias rotas. La Policía, por su parte, ha comprobado la existencia, tanto en la pared como en la alfombra de la habitación, del semen que la camarera dice haber escupido, asqueada, luego de que el presunto victimario eyaculó. Estos son los hechos objetivos y la justicia deberá determinar si aquel sexo oral fue forzado, como dice la camarera, o consensuado, según asegura Strauss-Khan.
Como se ha comprobado que la camarera mintió a la Policía sobre su ingreso a los Estados Unidos –es una inmigrante ilegal– y que tuvo una conversación, en un dialecto guineano, con un hombre detenido por tráfico de drogas, ante el que se habría jactado de querer sacar dinero a su presunto violador aprovechando lo ocurrido, se dice que la acusación se tambalea y que el propio fiscal de Nueva York estaría pensando en encarpetar todo el asunto. Esto ha hecho que, en Francia, donde me encuentro ahora y donde, según una encuesta, un 50% de la opinión pública socialista todavía quisiera que Strauss-Khan sea su candidato presidencial, aparezcan muchos artículos y declaraciones de amigos y camaradas del ex ministro, quienes, encabezados por Bernard-Henri Lévy, atacan con ferocidad a la justicia estadounidense por haber mostrado a la prensa a un Strauss-Khan esposado y humillado, en vez de respetar su privacidad y su condición de mero acusado, no de culpable. Leyendo lo que escriben, parecería que el ex ministro es una especie de mártir y mereciera ser desagraviado.
A mí, en cambio, el personaje me parece repelente y tiendo a creer que lo que la camarera guineana dice de él es verdad. Me seguiría pareciendo repelente incluso si fuera cierto que el sexo oral con que se gratificó aquella mañana neoyorquina fue consensuado, pues, aun si lo hubiera requerido de buenas maneras y pagado por ello, habría cometido un acto cobarde, prepotente y asqueroso con una pobre mujer infinitamente más débil y vulnerable que él, la que se habría sometido a esa pantomima por necesidad o por miedo, de ningún modo seducida por la apostura o la inteligencia del personaje al que encontró desnudo en la habitación que iba a arreglar. “Tirarse a una sirvienta”, por las buenas o por las malas, es un acto innoble y vil, sobre todo cuando el que lo perpetra es un señor de horca y cuchilla, que es lo que era, hasta entonces, el casi intocable Strauss-Khan.
Yo no sé por qué las mentiras de la camarera atenuarían la falta de su presunto violador. Lo que se va a juzgar es si fue o no violada, no si es buena, sincera y desprendida. Si lo determinante para que la acusación prevaleciera no fueran los datos objetivos sino la personalidad y el carácter, el señor Strauss-Khan no quedaría bien parado. Sus antecedentes indican claramente que le gustaron siempre mucho las mujeres y que no tenía el menor empacho en demostrárselo, usando eso que los brasileños llaman la mao boba en las recepciones, ascensores y pasillos, como han hecho público los paparazzi de media Europa. Poco tiempo después de asumir la dirección del Fondo Monetario Internacional se vio envuelto en un lío de faldas, por haberse echado una amante entre sus subordinadas.
Y ahora mismo acaba de abrirse en París otro proceso contra él en el que la periodista y escritora Tristane Banon lo acusa de haber intentado violarla, en el año 2003, cuando fue a entrevistarlo para un libro. Ella fue citada en una especie de garçonnière, un departamento provisto sólo de una cama y unos sillones, y, según la joven,  tuvo que defenderse a patadas y rasguños de su entrevistado, que le rompió el sostén y el calzón mientras luchaban en el suelo. Tristane quiso entonces denunciar el intento de violación, pero su madre le impidió hacerlo, con el argumento de que aquello haría daño al Partido Socialista, en el que ella también militaba. La señora ha confirmado este hecho.
Así pues, si hay indicios negativos en lo que concierne al carácter y la personalidad de la camarera guineana del Hotel Sofitel, las credenciales morales del huésped están lejos de ser prístinas. Todo indica que ese señor superinteligente, ultrapoderoso y millonario estaba acostumbrado a permitirse ciertos excesos en el convencimiento de que a alguien como él esas debilidades le están permitidas, igual que el derecho de pernada a los señores feudales. Lo terrible es que parecería que buen número de sus compatriotas están de acuerdo con él. La indignación contra la Policía y la justicia de Estados Unidos por haber tratado a ese hombre tan importante y prestigioso como a un raterillo capturado in fraganti es casi unánime.
Yo no acabo de entender tanta indignación. El jefe de la Policía neoyorquina ha explicado que los presuntos culpables reciben el mismo tratamiento, se trate de pobres diablos o de banqueros: son llevados esposados al tribunal y expuestos a la prensa. También son presentados a la prensa cuando son declarados inocentes por la justicia, ya sin esposas. No ha habido encarnizamiento alguno contra Strauss-Khan. Pero, eso sí, no tuvo un tratamiento preferencial, debido a su ilustre investidura en el mundo financiero. Mucho me temo, por las cosas que leo estos días en París, que en su propio país hubiera recibido ese tratamiento preferencial, y, probablemente, jamás hubiera sido juzgado. Eso sí, la camarera guineana habría sido expulsada del país por ilegal, por falsaria y por practicar la prostitución.

sábado, 13 de agosto de 2011

Creencias sobre la muerte...!!!


Hernán Lozano tiene una experiencia única. Antes de que falleciera su suegra, él hizo un promesa: Cargar su ataúd hasta el cementerio. Era la primera vez que iba a cargar un muerto. Lozano no creía en lo que la gente decía “que los muertos se ponen pesados”.
Cuenta que cuando sacaron a la señora de la casa donde la estaban velando, el ataúd estaba pesado.
“La verdad que mi suegra pesaba demasiado y ella no era una persona gorda, era normal, pero pesaba mucho”, relata.
Recuerda que a medida que iban caminando el peso fue disminuyendo. “Cuando estábamos llegando al cementerio, parecería que alguien se subió encima del ataúd, porque de un segundo a otro se volvió pesado”, expresa.
Y es que según las personas que han cargado muertos, afirman lo que vivió Lozano.
Según la espiritísta Sarita, esto no es solamente una creencia, pues dice que cuando una persona muere, se convierte en materia, pero el espítiru queda en la tierra y hasta en la misma casa donde vivió en vida.
“Los muertos se ponen pesados porque el espíritu quiere volver a ingresar al cuerpo y no puede, él lucha por quedarse pero ya es imposible”, asegura Sarita, quien además argumenta que esto suele suceder cuando aún no es la hora de morir de una persona, como por ejemplo cuando fallecen en un accidente de tránsito.
Según Sarita, el hecho de que a las personas se las entierran sin botones y sin cierres, es solo una creencia, pues en otros paises, a los difuntos los sepultan con todo, hasta con alajas.
Sin embargo, para el párroco de la Iglesia La Merced, José Saltos Briones, todo lo antes dicho es solo costumbre y creencias de nuestra gente.
El sacerdote basa su criterio en que si se pone en una balanza a una persona muerta antes de salir de su casa y si se la vuelve a pesar antes de ingresar al cementerio, el peso va hacer igual.
Saltos dijo que todo es mental.
Cuenta que cuando tenía 12 años, su madre se fue a una velación y él se fue e comprar un prensado.
Cuando estaba por llegar donde su madre, escuchó que ella estaba por bajar unas escaleras de palo y caña. Entonces decidió hacerle una broma.
“Yo esperé que mi mamá bajara de la escalera y apenas puso un pie en el escalón, le cogí el pie. Ella se regresó y juró que el muerto la tocó, pero la entiendo que haya pensado eso, pues mis manos estaban frías”, explica.
Saltos comenta que después le confesó la verdad a su madre.
Algunas personas, como José Medranda, dice que después de muerto, el cabello y las uñas siguen creciendo.
Sarita confirma esto. Asegura que un familiar de ella, cuando murió tenía el pelo corto, y después de varios años abrieron la tumba y se dieron cuenta que el cabello y las uñas habían crecido.
“La verdad que es algo que no puedo explicar”, señala.
Otras de las creencias de nuestra gente es que cuando en la casa huele a rosa de muerto o a vela, de seguro una persona fallece.
Algunos dicen que eso es verídico, otros creen que todo lo domina la mente.
Otra de las creencias que se escucha y quizás la más popular, es cuando los perros empiezan a aúllar, es de seguro que alguien se va a morir. Asimismo, se cree lo mismo, cuando una lechuza se posa en un árbol de la casa donde va a ver duelo.
Detrás de esto hay una explicación. La espiritista señala que los perros, al igual que las lechuzas, son animales que pueden ver y predecir lo que va a suceder.
En el caso de los perros, ellos ven a la muerte que ronda por la casa, y como no pueden hablar, aúllan. A veces también se los ve cabando en la puerta de la casa.
En cambió la lechuza puede ver lo que va a suceder, por eso tiene los ojos grandes, para ver el futuro y sus comportamiento son parte de la naturaleza y del don que tienen.
El olor a vela o rosa de muerto, se da porque las personas recogen sus pasos. Cuando una persona está por morir, se acuerda desde el día en que nació, hasta el momento de su muerte.
A veces cambia hasta su comportamiento, pues se ponen pensativos, raros y hasta mudos.
Otra de las creencias que contaban nuestros abuelos, es que después de la velación no se puede barrer o botar la basura de la casa del duelo, mientras dure las nueve noches, porque si se lo hace de “seguro que se va otro”.
Pero ¿Cuál es el significado de las 9 noches?. ¿Porque no se debe barrer la casa?.
Para el sacerdote, eso solamente es una creencia sin fundamento, pero claro, la respeta porque es parte de nuestra cultura. Para Saltos, el significado de las nueve noches es algo que las personas han hecho como hábito. “Creo que ha de ser algo parecido a las novenas que hace la iglesia”, explica.
Pero un criterio diferente tiene Sarita. Ella explica que el número nueve es el número de Dios; es el dígito perfecto.
“Por ejemplo, si usted multiplica 9x3= 27, y si suma esos dos múmeros el resultado es nueve, asimismo si multiplica 9x9= 81, y si los suma dará nueve y así puede multiplicar el nueve con cualquier número y el resultado siempre será el mismo número, por eso es el dígito perfecto”, explica la espiritista.
En el “bajo mundo”, entre sicarios y asesinos, la creencia es que si el muerto cae al piso boca abajo, el asesino no puede huir, da vueltas en el mismo sector o tarde o temprano lo detienen. Para poder huir, el muerto tiene que estar boca arriba.
Además se dice que cuando se está velando a una persona y empieza a sangrar, es porque el asesino está cerca.
Para la iglesia católica, el duelo y el color negro es simplemente tristeza, pues eso es el significado de esos colores. Además, la iglesia católica no establece ninguna doctrina sobre estas creencias.
Otra de las creencias es que cuando una persona muere ahogada y no se las encuentra, se pone una vela en un matiancho y se la deja correr “río abajo” y donde la vela se para y se apaga, es porque ahí está el muerto.
Son creencias de nuestro pueblo. Algunos atribuyen esto a la imaginación y el miedo, Por ejemplo, Carlos Macías recuerda que en cierta ocación estaba en la casa de un tío que recién había muerto.
Un familiar le pide que fuera a ver una sábana en la parte alta de la casa.
Carlos subió, pero como era de noche no veía nada y buscaba donde prender la luz.
“Ya le iba a preguntar a mi mamá donde se rendía la luz cuando de repente la lámpara se encendió, yo corrí como no tienes idea, hasta me caí de las escaleras. No podía ni hablar del susto. Mi familia me preguntaba que me pasaba. Me dieron un vaso de agua, hasta lloré, y cuando les comenté que la luz se había encendido sola se empezaron a reir, pues la lámpara era automática y se encendia cuando detectaba movimiento”, relata.


Para el pastor de la iglesia evangélica Jorge Lopera Campos, todas estas cosas son solo creencias de nuestra gente.
“El cuerpo solo es un estuche. La bliblia dice que de polvo eres y en polvo de convertiras. El espítiru sdale del cuerpo y regresa a Dios y el alma va a un lugar de espera llamada el Ades (conocido como el purgatorio)”, explica.
Lopera señala que cundo una persona cree haber visto un muerto, es en realidad espíritus de demonios que toman la imagen de una persona para atormentar y hacer daño, pues asegura que el “muerto, muerto está”.
“Eso de que los muertos pesan, de que los perros aúllan, del olor a rosa de muerto ya vela, son pura creencias de nustros antepasados”, dice Lopera.
El pastor dijo además que las 9 noches no tienen ningun significado. “Eso es solamente sirve para darlñe de comer a la gente”, sentencia.
Creencias o no, mitos o verdades, lo cierto es que cada persona tiene su creencia y que algunos le temen más a los muertos que a los vivos.

lunes, 8 de agosto de 2011

¿Por qué a los muertos los sepultan sin botones?

Cuando una persona muere, aparte del dolor que causa la muerte, los familiares se aseguran que sus seres queridos vaya “guapos” al otro mundo.

Por eso le ponen sus mejores trajes, sus mejores vestidos, los maquillan, los peinan, pero lo que nunca se le deja a los muertos son los botones de las camisas o de la leva, el cierre del pantalón o del vestido y los zapatos.
Se han preguntado: ¿Porqué se los entierra sin esos accesorios?.
¿Qué hay detrás de esta tradición?.

creencias
Las personas aseguran que si se les deja todo lo ante dicho, el muerto “se lleva a otro”, algunos dicen que es malo pero no saben el porqué.
Para José Suarez, trabajador de la funeraria Divino Niño, esto es solo creencias.
Nosotros cuando vestimos y maquillamos a un muerto le ponemos todo, zapatos y botones, pero cuando se lo entregamos al familiar, ellos le sacan porque dicen que el muerto se lleva a otro”, expresó Suarez.
Es algo parecido a lo que dice la gente que cuando una persona muere con los ojos abiertos es porque va haber otro muerto”, indicó.
En el caso de Suarez, señala que depende de cada religión, pues asegura que los Mormones tienen otra manera de sepultar a sus muertos.

no es doctrina de la iglesia católica
Para la iglesia católica esto es solo creencias de nuestra gente.
El parroco de la iglesía La Merced, José Saltos Briones, asegura que el quitarle los botones y los zapatos a una persona muerta es parte de la cultura manabita y ecuatoriana.
Creo que la personas lo hacen tomando en cuenta la frase que dice que sin nada vinistes al mundo y sin nada te has de ir, pero dentro de la iglesia católica, no hay ninguna doctrina que indique que hay que sepultarlos de tal manera”, señaló el sacerdote.

"los santos olios".
El Padre, dijo además, que las personas tienen un mal concepto sobre la Santa Unsión, anteriormente llamada Los Santos Olios, pues aegura que en nuestra cultura solo lo hacen cuando una persona está a punto de morir.
La santa Unsión es un sacramento en donde se pide a Dios la sanación del cuerpo y del alma, pero no justamente se la hace cuando una persona se va a morir.
Todos podemos recibir la unsión, pues la iglesia dice que recibirán la Unsión quienes están en peligro de muerte por enfermedad y por edad”, señaló Saltos.

otras creencias
de muertos.
Algunas personas, que han cargado muertos en los sepelios, aseguran que el muerto se vuelve pesado.
Además dicen que no se debe botar la basura o barrer en la casa del duelo.
¿Que significa el duelo?.
¿Las personas crecen cuando se mueren?.
¿Los muertos regresan a este mudo?.
¿Porqué a los niños se los sepulta con los ojos abiertos?. ¿Qué dice la iglesia evangélica al respecto?
Esta historia continuará...

jueves, 14 de julio de 2011

Mas dolor... ¡IMPOSIBLE!

Uno de los tres menores que fueron atropellados junto a su madre la tarde del miércoles en la vía El Rodeo-Calderón, falleció.

Se trata de la niña Yamileth Zambrano Mendoza, de 9 años de edad.
La menor falleció cerca de las 23h00 del miércoles producto de los golpes que recibió en la cabeza.
Sus hermanos, María Belén y Lenín Zambrano Mendoza, se recuperan en el hospital de Solca y la Clínica San Antonio, respectivamente.
El estado de salud de los menores es crítico, pues tienen coágulos de sangre en la cabeza.


Katy Mendoza, madre de los menores, se recupera en el hospital de Portoviejo.
El miércoles de noche se enteró que su hija había fallecido y pidió que la llevaran a su casa, situada en el sitio Madero de la parroquia Alajuela de Portoviejo, y así fue.
Katy llegó a su vivieda, hecha de caña, en un espacio de cuatro metros cuadrados. La sala y los cuartos estaban divididos por una cortina.
Desde que se bajó del carro no pudo contener las lágrimas, lloraba desconsoladamente por su hija mayor.
A paso lento y retardado y ayudada por sus familiares, se acercó hasta donde estaba el féretro de su Yamileth y soltó el llanto.
Se lamentaba y reprochaba a la vida por haberle quitado un pedazo de su corazón.
Trataban de tranquilizarla pero los esfuerzos eran en vano, las lágrimas rodaban por sus mejillas.
La sala de la casa estaba cubierta de cortinas. Solo entraban ocho sillas plásticas y el ataúd.
Hoy sepultan el cuerpo de Yamileth.
Katy trabaja en el centro de Portoviejo, salió de su trabajo y fue a ver a los niños donde su hermana.
Estaba esperando el carro para dirigirse a su casa, pero nunca llegó.
Lo que si le llegó fue la muerte para uno de sus hijos. <

jueves, 7 de julio de 2011

Mi apreciación personal de mi ciudad

Portoviejo, ciudad de cultura, con gente linda pero desesperada. Una ciudad que está en total contrucción. Su gente es muy hospitalaria pero (el infaltable), con la gente de afuera, pues con los mismos portovejenses son egoístas. Dice un dicho popular "Manabita come manabita" y creo que es verdad.
Hay personas que creen que lo saben todo, que por tener  cargo o trabajo humillan a las personas, y aunque quieran demostrar que lo saben todo, solo están demostrando que tienen un vacío en su alma, que en la cabeza solo tienen resentimientos y algun trauma.
Quieren imponer las cosas, su criterio, hasta el respeto, pero lo que no se dan cuenta es que el respeto no se impone se lo gana. Es algo muy personal, no de mi ciudad, si no de la gente que desgraciadamente hace quedar mal a este pueblo que lucha por salir adelante.
El título no lo quise poner yo, me lo impusieron, pero de igual, OJO no estoy dando nombres de NADIE, espero que por esto no me sensuren o ME HAGAN CALLAR, se supone que es una pagina personal y lo que está aqui es mi opinión y yo escribi lo que a mi me parece, no lo que quieran otros y como dice el dicho EL QUE LE CAIGA EL GUANTE QUE SE LO CHANTE........... Lo que si debo de hacer es agradecerle a Licenciado Jipson Lavayen por enseñarme esta tecnología y crear esta página donde puedo expresarme sin temor...

miércoles, 6 de julio de 2011

Mi primer artículo

Mi nombre es Yandri Escobar Lozano, soy manabita de cepa, nacido en Portoviejo, la capital de la provincia. Trabajo para los medios Ediasa (prensa, radio y televisión) hace dos años. Estudio en la Universidad San Gregorio de Portoviejo, actualmente atravieso el séptimo semestre de Periodismo. Decidí estudiar esta carrera porque creo que desde el periodismo se puden cambiar varios tabúes de la sociedad, una sociedad violenta e inconformista, que siempre se anda quejando de todo. Además creo que Gabriel García Márquez no se equivocó cuando dijo que el periodismo es "el mejor oficio del mundo". En esta profesión se puede amanecer entrevistando al presidente de la república o al alcalde de una ciudad y terminar el día en una cárcel, dialogando con el peor de los delincuentes..